Mi Palabra Vale

"Mi palabra vale" es un proyecto de la asignatura Lengua y Literatura de Sexto Año. Nuestros estudiantes redactan textos de opinión de temática libre observando la estructura y las estrategias propias de la argumentación y eligen aquellos que finalmente serán difundidos.

Un vínculo invaluable (Magdalena Vercelli Ríos - 6°B)

Abuelos, manera cariñosa en la que nos referimos a los progenitores de nuestros padres. ¿Qué nos perderíamos si dejáramos de lado esta conexión especial con ellos?

En un mundo donde la velocidad y la intranquilidad parecen ser la norma, es fácil olvidar o pasar por alto el legado, la importancia invaluable que representan nuestros abuelos en nuestras vidas. Si no los cuidamos, pueden terminar en un asilo de ancianos, sintiéndose solos y abandonados, por ejemplo en México, el 16% de los adultos mayores sufren rasgos de abandono y maltrato; el aislamiento de los ancianos es cada vez más patente en una sociedad inmersa en una creciente competitividad y caracterizada por procesos de deshumanización en muchos sentidos.
Así, 20% de ellos vive en soledad, no sólo olvidados por el gobierno y la sociedad, sino también por sus propias familias, afirmó Margarita Maass Moreno, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.
El cuidar a nuestros abuelos es más que simplemente evitar un destino triste, es una experiencia gratificante, una oportunidad para aprender y compartir, donde también nos ayudan a construir las bases para relaciones sólidas y duraderas. Hay muchos jóvenes que sienten que el cuidar de sus abuelos es una obligación, otros ni siquiera se toman el tiempo de pasar un minuto con ellos, pero para mí es una experiencia gratificante. No tengo la oportunidad de verlos todos los días ya que viven lejos, pero cuando estoy con ellos es como que el tiempo se detiene, en ese momento sólo me preocupo por ellos, no hay otra distracción, aprovecho la oportunidad de aprender y crecer con ellos; ya que como dijo Mahatma Gandhi: "Los abuelos son como árboles antiguos, frondosos y sabios, que ofrecen un refugio seguro y siempre están allí para nosotros".
Cuando visito a mis abuelos, es como estar en el paraíso. Sus historias son como el río, fluyendo en una corriente de sabiduría que nunca deja de sorprenderme. Es como si cada anécdota fuera una pequeña joya que añade brillo a mi vida. Recuerdo con mucho cariño las mañanas y tardes, el café con mi Lelo, ambos nos pedimos lo mismo, un cortado en jarrito, el de él tiene un sabor más fuerte, siempre es un poco más amargo, pero cuando me siento junto a él le pregunto todo lo que sabe sobre la vida y la historia. Sus anécdotas me encantan, las lecciones que me comparte son la calma que alimenta mi alma; es una de las actividades que más disfruto.
Los abuelos son un tesoro, una fuente inagotable de amor, sabiduría y recuerdos. Nos muestran que la vida está llena de matices y que cada arruga de ellos es un testimonio de una historia vivida con mucha valentía y amor.
A pesar de sus dificultades y problemas, de mi parte los abuelos son una de las mejores personas que nos ha brindado la vida. Nos regalan su eterna sabiduría, amor, nos guían y nos ayudan a ser mejores personas. Mis abuelos son una de las razones por las que la vida vale la pena vivirla. Son el regalo más precioso, el cual merece ser atesorado y valorado.
Como mencioné al principio, en un mundo que avanza a un ritmo acelerado, no podemos olvidar la importancia de honrarlos a ellos, a nuestros abuelos, “lelos”, “nonos”, cada uno los llama de alguna manera en particular, la que los vuelve más importantes. ¿Por qué no les dedicamos un poco más de tiempo, aunque sea solo una llamada telefónica, una carta o una visita? ¿Por qué no los tratamos con el respeto y la atención que merecen? cuando hacemos un acto de estos no sólo les damos un regalo, a ellos, ese pequeño acto los hace felices aunque sea un simple gesto, y también nos enriquecemos a nosotros mismos, construyendo puentes de amor y sabiduría que perdurarán por generaciones. No permitamos que el tesoro de nuestros abuelos se quede oculto en el olvido, sino que brille con todo su esplendor en nuestras vidas, no esperemos a que sea demasiado tarde para apreciar la fortuna que representan para nosotros.
Aprendí a valorar más el tiempo que pasamos juntos luego que mi abu (materna) partió antes, dejándome su legado y, en su momento, un corazón triste, hasta que comprendí que solo se adelantó en el camino, para transformarse en mi guía desde el cielo.
El cuidar de nuestros abuelos es una oportunidad que no todos tienen y, quienes la tenemos, no la debemos desaprovechar porque, a través de esta experiencia, nos permite conocer la sabiduría de la edad, la historia de las vidas vividas, la belleza de la empatía y la comprensión entre personas de diferentes generaciones.

 

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