Mi Palabra Vale

"Mi palabra vale" es un proyecto de la asignatura Lengua y Literatura de Sexto Año. Nuestros estudiantes redactan textos de opinión de temática libre observando la estructura y las estrategias propias de la argumentación y eligen aquellos que finalmente serán difundidos.

No se trata de internarse en Oliva (Valentina Juncos Actis Piazza - 6°B)

Cuando tenía aproximadamente 5 años, comencé a tener problemas por mis actitudes en el jardín, por contar algo leve, un día llegué y rompí la pecera del jardincito, desde eso, la seño le recomendó a mi madre llevarme al psicólogo, a ver qué estaba pasando conmigo, y mi mamá no se lo tomó muy bien.

Afortunadamente, por sugerencia e insistencia de un familiar, comencé a ir, mi madre, de todas formas no estaba convencida, porque le quemaron la cabeza con que eso de que "eran ideas de la maestra."
Yo terminé yendo al psicólogo y después de eso comenzó a mejorar notoriamente mi actitud, parece que sólo tenía celos de mi hermano, pero no sabía cómo manejarlos y allí encontré una forma de hacerlo. En mi casa, cada vez comenzaron a aceptar más el hecho de ir al psicólogo, y ahora es normal que, cada vez que identifico o entendiendo que me siento mal, yo vuelva a tener una sesión cada tanto, cosa que en muchos hogares y personas en particular, no está normalizado.
Un tratamiento psicológico es una intervención en la que a través de la terapia, el psicólogo trata de ayudar al paciente tras haber evaluado y diagnosticado el problema de salud mental en cuestión. Existen diversos motivos por los que se puede asistir a un psicólogo, los casos comunes y en los que se recomienda son, por ejemplo: Duelo y superación de una pérdida, depresión, traumas, problemas para socializar, casos de conductas desadaptativas, adicciones, etc. Sin embargo, muchísimas personas aún no tienen internalizado el reconocer que algo no anda bien, o que necesitan tener un conocimiento más profundo de ellos mismos, poca gente piensa primero en ir al psicólogo.
Si bien es válido que muchas personas se nieguen a realizarse un tratamiento psicológico porque tienen malas experiencias posteriores con algún profesional en especial, siente que no le sirvió de nada o no se siente cómodo, no obstante, esto no debería ser un impedimento para preocuparse por nuestra salud mental y buscar un psicológico que nos haga sentir cómodos para realizar las sesiones. Se trata de conocer los inconvenientes por los que se busca ayuda, comprendiendo su origen y la incomodidad que producen, tanto en el ámbito emocional o psicológico, físico o con las personas de su entorno. Es decir que, un psicológico te ayuda a comprender tus problemas y cómo lidiar con los mismos, no te da instrucciones exactas ni te dice qué hacer con tu vida, como mucha gente espera.
Lo cierto es que, las personas somos seres sintientes, es decir que todas esas emociones que tenemos son las que nos vuelven humanos, y gran parte de lo que uno aprende en el psicólogo es a gestionar esas emociones mediante ejercicios o cuestionamientos de cosas que quizá normalmente no haríamos. No somos robots, aunque intentemos serlo, las situaciones a las que nos expone la vida nos exigen que tengamos algún nivel de control e inteligencia emocional sobre cómo reacciona nuestro cuerpo a los estímulos que recibe de nuestra mente. La inteligencia emocional es la habilidad que nos permite entender, reconocer y gestionar nuestras propias emociones. Comprende distintas capacidades, como la gestión de las emociones, automotivación, tolerancia a la frustración y conexión con los demás.
Por otro lado, la creencia de que la atención psicológica es sólo para "los locos" es totalmente falsa, "Normalmente, la gente piensa que la terapia sólo está recomendada para aquellos que tienen problemas psicológicos. En realidad, es aconsejable para todos porque supera el marco clínico tradicional, abarca la salud psicológica en general y se extiende a lo preventivo, la educación y el autoconocimiento. Esto quiere decir que cualquier persona que esté perfectamente sana puede acudir a terapia para encontrar ayuda para crecer, para madurar, para conocerse mejor, para ser más consciente, para darse cuenta de los pensamientos y reacciones automáticos que tiene, para resolver alguna cuestión pendiente, para estar más tranquilo, para estar en paz, para ser más feliz, incluso para profundizar en el sentido de su vida" explica el psicoterapeuta Juan Garrido.
¿Realmente estamos dispuestos a permitir el deterioro de nuestra mente por un prejuicio social? No está mal necesitar ayuda y mucho menos está mal no estar bien, el primer paso del amor propio es aceptar que necesitamos un auxilio por debida circunstancia, es un corto paso de un largo proceso de aceptación y descubrimiento propio. Nuestra salud mental es tan importante como la salud física, si no se trata, puede llevar al deterioro del cuerpo y de la persona. Según la OMS, unas 800 mil personas se suicidan cada año y del 35% al 80% de las personas que presentan algún tipo de inconveniente con su salud mental, no reciben tratamiento o no reciben el adecuado.
Las personas pensamos, pensamos todo el tiempo, siempre recibimos una respuesta automática de nuestro cerebro hasta por la acción más simple, pasamos la mayor parte del tiempo en nuestra cabeza, analizando, actuando con los instintos a los que nos dirige nuestro cerebro y no siempre son los pensamientos más sanos. Entendiendo que nuestro hogar paralelo es nuestra mente, prestemos atención y cuidemos su bienestar, aprendiendo a identificar esos malos pensamientos ya buscar alguien que nos ayude a limpiar ese espacio. Los seres humanos pasamos gran parte de nuestra vida en nuestra mente, preocupate en hacer que sea un lugar sano y seguro para estar.

 

 | Escuela Dr. Dalmacio Vélez Sársfield
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