Mi Palabra Vale

"Mi palabra vale" es un proyecto de la asignatura Lengua y Literatura de Sexto Año. Nuestros estudiantes redactan textos de opinión de temática libre observando la estructura y las estrategias propias de la argumentación y eligen aquellos que finalmente serán difundidos.

La Trafic Blanca (Emilse Navarro - 6°U)

El tráfico de menores o trata infantil es una forma de trata de personas que describe el traslado o reclutamiento de bebés, niños o adolescentes de un lugar a otro para explotarlos con diferentes fines, siendo los más comunes el laboral y el sexual.

Imaginate a ese pequeño que conocés, a ese/a hermanito o hermanita, hijo/a, primo/a, sobrino/a, nieto/a, imaginatelo jugando, riendo, haciendo alguna travesura… ¿Lo querés, cierto?
Ahora imaginá que ya no está, que hay silencio, que la casa está en orden, que los juguetes están intactos, que las marcas de sus manitos en los vidrios, de a poco, se van desvaneciendo. Lo normal sería que ahora te esté inundando un pequeño dolor, pero que se vuelve punzante mientras más pensás en la situación. ¿Lo sentís? Bien. Datos relacionados con el tema revelan que 4089 de las veces son denuncias que corresponden a desapariciones de bebés de hasta 12 meses. Mientras que el segmento de edad que suma más denuncias es el de la adolescencia: el grupo que va de los 12 a los 17 años acumula un tercio del total, 18.592 denuncias. De esa cifra, un 67% corresponde a mujeres.
El hecho de pensar que detrás de todas estas denuncias hay una familia desesperada, destruida y vulnerable ante el perverso sistema en el que vivimos, me da impotencia. Actualmente existe un sistema en el que los niños son la mercancía fácil, los escogen (con previo seguimiento), los encierran, los clasifican, los etiquetan, y los ponen a la venta o en alquiler. A simple vista parece que estoy hablando de algún producto, o en su defecto, de un animal, pero nunca vas a imaginar que me estoy refiriendo a niños, sí, a esas pequeñas criaturas, inocentes, y con ojitos brillantes, con ganas de comerse al mundo de un mordisco, pero irónicamente, los que terminan siendo el almuerzo, son ellos mismos.
Cuando hablo de "sistema" me refiero más que todo, a los poderosos, que tienen "la sartén por el mango" como dicen. Personas que pueden hacer y deshacer a su antojo, sin que los juzguen, y te preguntarás ¿qué tienen que ver en el tema? Bueno, existe un caso llamado "El Pequeño Libro Negro de Jeffrey Epstein", este señor era un multimillonario y abusador sexual que manejaba una red de tráfico de menores, llamada "Lolita Express", la misma estaba conformada por niños y adolescentes llevados a fiestas de famosos (en ocasiones en una isla secreta), para "divertir" a los invitados (creo que no hace falta decir de qué manera). Este hombre, al ser acusado, se “suicidó” (lo que aún está en duda) en prisión, pero dejó escrita una lista con todos nombres de famosos, los cuales estaban ligados a la red, en la nómina aparecían: Donald e Ivanka Trump, Charles Spencer (el hermano de Lady Di), Kennedy y el expresidente colombiano Andés Pastrana, entre muchos más. Ahora, ¿entendés el punto? Estamos rodeados de personas, líderes, influencers, supuestamente "ejes" de la sociedad, que están detrás de una perversa red, cuando ellos son los que deberían combatirla.
Vivimos nuestro día a día en nuestra rutina, nuestros deberes, trabajos, afanes, pero creo que deberíamos pararnos y preguntarnos: ¿qué tan lejos estamos de esa triste realidad? Todo niño a nuestro alrededor está expuesto a terminar en manos de pedófilos, personas a las que no les importa más que solo satisfacer sus fantasías sexuales. Por lo general, en ciudades pequeñas todavía no llega el miedo a la desaparición de menores, los niños tienen más libertad de andar jugando por el barrio hasta tarde, y de manejarse por sí mismos, pero en las grandes ciudades la realidad es diferente, la gente está más atenta al movimiento, no se ven niños andando solos ni jugando en la vereda, y hay al menos un promedio de 3 denuncias diarias de desapariciones. Pero que el problema esté lejos, no significa que nunca llegue a la puerta de nuestros hogares.
Tenemos que entender la gravedad de la realidad compleja en la que estamos, que por más duro que parezca, y aunque muchas veces tratemos de cambiar el tema de conversación, está ahí, presente. Que esos niños alejados de sus hogares a la fuerza están sufriendo, que su chispa de inocencia se está apagando, y que depende de nosotros frenar y prevenir este atropello a la infancia.

 

 | Escuela Dr. Dalmacio Vélez Sársfield
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